Aglutina lo mejor de la arquitectura rural vasca de los siglos XVI y XVII.
Aglutina lo mejor de la arquitectura rural vasca de los siglos XVI y XVII.
Además, atesora una iglesia como Saint-Martin a la que se entra por el cementerio y que posee uno de los interiores más extraordinarios en lo que a templos religiosos del País Vasco francés se refiere.